EL DESASTRE DE LA GOMERA: DÉCIMAS DEL TEMPORAL . Por Chácaras y Tambores de Guadá

La noche del treinta de octubre del año 1941, un terrible temporal se desató en Valle Gran Rey, y sobre La Gomera entera, causando pérdida de vidas humanas y cuantiosísimos daños materiales. Si ya antes del temporal la situación socioeconómica de la isla era crítica, por las duras condiciones de la posguerra y la imposibilidad siquiera de emigrar, el temporal vino a poner a los gomeros en una situación desesperada.

 
   

 

La Calera - Valle Gran Rey

 

Guadá - Valle Gran Rey

Muchas han sido las crecidas del barranco de Valle Gran Rey pero ninguna como la de ese fatídico año, quedando grabadas tan fuertemente en la memoria colectiva, que cuando alguien se refiere "al temporal", se sobreentiende que se refiere al del "año 41": "El año de la arrastrada".

Un acontecimiento de tal magnitud no podía dejar de ser reflejado por los poetas populares, así las conocidas como "Décimas del Temporal" forman ya parte de la poesía popular gomera.

Existe una cierta controversia a la hora de atribuir la autoría de estas décimas, que algunos informantes asignan a Manuel Navarro y otros a José Hernández. Por el estilo en que están hechas, nos inclinamos más por la hipótesis de Manuel Navarro, aunque también sabemos que Hernández hizo unas al respecto, al igual que otros poetas de distintos pueblos de La Gomera. No es la primera vez que en una misma historia se mezclan décimas de diferentes poetas, también suele ocurrir en las coplas y en los romances.

 


Quisiera inmortalizar
con sentimiento profundo,
lamentos que ya en el mundo
no se pueden olvidar.
Voy despacio a detallar
el momento oportuno,
la fecha que siempre impugno
por lo fatal y violenta.
Octubre, noche del treinta
del año cuarenta y uno.

       
Vino la noche sombría,
a la vez bramaba el viento
y la luz del firmamento
entre nubes se perdía.
El mar inquieto rugía
con lucha desenfrenada
fue la lluvia desplomada
al paso del cataclismo
siendo un torrente el abismo
la tierra quedó inundada.

       
¡Cuántos seres se encontraban
en su lecho descansando!
y por el sueño ignorando
que la muerte los llamaba.
¡Qué horrible fin aplastaba
el triste pueblo gomero!,
que con ansia y desespero
despierta con agonía
y el espacio recibía
los aires más lastimeros.


Ya no puede el duro suelo
resistir la lluvia fuerte,
en los brazos de la muerte
cuántos lloran sin consuelo,
tienden la vista al cielo
implorando caridad.
En la densa oscuridad
desnudas cuántas personas,
sus moradas abandonan
pidiendo hospitalidad.

       
Desaparecieron tiendas,
talleres y los molinos,
altares, santos divinos
y ricos campos de hacienda.
Muchas casas de vivienda
fueron desaparecidas,
y hasta las huellas perdidas
de donde fueron fundadas;
otras quedan derrumbadas
y en escombros convertidas.

       
Gritos de auxilio se sienten
de padres, hijos y hermanos,
niños, mujeres y ancianos
se los llevó la corriente,
que con angustia doliente
despiertan con hondo pesar;
es horrible soportar
lo que la muerte derrumba,
ignorándose su tumba,
si es en tierra o en mar.


Sigue en marcha el temporal
en contra de la fortuna,
el reloj marca la una,
de la desgracia fatal.
En lucha tan desigual
no puede la fuerza humana
viendo la muerte cercana
y la tierra no resiste
terminando el cuadro triste
a las dos de la mañana.

       
Cuando vino el nuevo día
que todo se pudo ver,
nadie pudo conocer
el pueblo donde vivía.
Todo en ruinas convertida;
lo que había se perdió,
palpablemente se vio
la pérdida dolorosa;
la desgracia desastrosa
que en La Gomera cayó.

       
Citaré los animales,
que todo parece un sueño,
por las mañanas su dueño
no encuentra ni los corrales.
Muertos por los matorrales
se hallaban a centenares,
cerdos grandes al criar
fueron a ser descubiertos,
unos vivos y otros muertos,
en las orillas del mar.

10ª
La pérdida general
fue por todo el continente,
dejando un duelo viviente
y martirio personal.
Esto no tiene rival
los percances y quebrantos,
la horda que causa espanto
descubrió con brazos rudos,
los dolientes restos mudos
de un sagrado camposanto.

        11ª
Ya los campos se perdieron,
según tengo por detalle,
y los pintorescos valles
donde estaban sucumbieron.
En lava se convirtieron
las ramas de más valor;
se ha perdido lo mejor,
el sustento de la vida
y en esta peña afligida
sólo nos queda el dolor.

        12ª
Ya el pobre perdió el vivir,
aunque mísero vivía
y el rico lo que tenía
lo perdió para sentir
en las riendas del sufrir,
el sinsabor del mezquino.
Esta desgracia previno
luto, miseria y la muerte
y hoy corre la misma suerte,
poblano que campesino.

13ª
Cuántos pobres trabajaron
sin descanso amargamente,
con el sudor de su frente
propiedades reportaron.
Por este mundo tirano
formando negra compaña,
en extranjero y España,
dotando su existencia
son tinieblas de clemencia
en el llano y la montaña.

        14ª
Ya no tiene el triste obrero
con que poderse cubrir,
ni crédito para vivir,
existencia ni dinero.
Hubo quien se quedó en cuero
en suma fatalidad.
En la alta sociedad
personas de aristocracia,
se quedaron por desgracia
viviendo de caridad.

        15ª
Señoritas y señoras
que la posición se nombra,
no les quedó ni la sombra
de sus riquezas mayores.
Plantas y frutos menores
y el panorama que había
tarjeas y tuberías
y el depósito común,
aceite, cajas de atún
que rompen la factoría.

16ª
La Gomera con tristeza
era un barco sin timón,
cuando lo asusta un ciclón
y pierde la arboladura.
Transformada en figura
por la tempestad traidora
quiso hundirte en pocas horas
dejando un recuerdo triste,
pero yo creo que existe
una mano redentora.

        17ª
Fueron las líneas partidas
por distintas direcciones
y las comunicaciones
quedaron interrumpidas.
Las carreteras partidas,
las acequias derrumbadas,
las aguas reconcentradas,
desbocados los baluartes,
viéndose por todas partes
las situaciones privadas.

        18ª
Era feliz nuestro ambiente
por su clima halagador,
del marino al leñador
se vivía sonriente.
Hoy todo está diferente
muy distinto nuestro mapa;
ya no nos salva ni el Papa,
ni la Caridad del Cobre,
el rico volverse pobre;
el que era pobre no escapa.

19ª
Pobre Gomera querida,
en que desgracia has caído,
la opulencia que has tenido
se halla en polvo convertida.
Azotada y destruida
es tu situación gravada
y tu riqueza fraguada
entre escombros atroces.
Gomera quién te conoce
tan maltrecha y arruinada.

        20ª
En Santiago se llevó
a una infeliz criatura,
que sería la dulzura
de su madre y la perdió.
Esto lo lamento yo
más que ninguna otra cosa,
que la finca más preciosa
que un padre pueda tener,
por no poder reponer
esa propiedad preciosa.

        21ª
Una finca se procura
reponerla con el tiempo,
cuando la lluvia y el viento
ponen freno a su bravura.
Una infeliz criatura
nace y no vuelve a nacer,
ni se puede reponer
por ninguna cantidad,
por eso siento piedad
por esa infeliz mujer .

22ª
Cito lo más horroroso
que a la página se van,
Hermigua, San Sebastián,
La Rajita y Vallehermoso.
Santiago muy doloroso
gravemente lo veréis
y para que no los olvidéis
la triste musa que inspiro,
dando el último suspiro
se encuentra Valle Gran Rey.
                   

 

   

 

Barranco de Valle Gran Rey a su paso por El Caidero, La Calera

 

AUTOR: Manuel Navarro Rolo.
FUENTE:
- “Décimas de José Hernández Negrín”, pp. 75-79. Informantes: documentos cedidos por Hermógenes Afonso de la Cruz, informado por Manuel Mora Morales. Documentos cedidos por Rubén Negrín Piñero (del material del archivo de Juan Chinea). Rosendo García (oral).
- “Poetas de Valle Gran Rey”, pp. 86-89.
- Archivo de Juan Chinea (Juanito 'Playa'). Facilitado por Dailos Dorta Barroso.

Contacte aquí  con nosotros.  Sus comentarios  y opiniones serán bienvenidas.