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DESCRIPCIÓN DE VALLE GRAN REY, AÑO 1957.

FUENTE: Manuel Navarro Correa. El Habla de Valle Gran Rey.

 1. Valle Gran Rey está situado en el suroeste de La Gomera. Es un estrecho valle de más de 4 kilómetros de longitud que se extiende en dirección NSO. Profundo y sinuoso, lo flanquean dos montañas. La occidental se denomina La Mérica (vulg. Merca), y la oriental, comenzando desde la costa hasta la cabecera del valle, recibe los nombres de Teguerguenche, Cerrillal y Matanza. Cierra el valle por el norte el macizo del Lomo de la Laja. La cabecera es una profunda cuenca que recibe el agua de tres barrancos. Estos salvan el desnivel formando tres impresionantes “chorros”: el del Lance, cuyas aguas provienen de las montañas de Arure: el de los Garañones, que procede de Las Hayas; y por último el del Agua, que arranca del Alto Garajonay. Cerca de este chorro, en la montaña de la Matanza, se halla el Risco de Guadá, el mayor manantial de la isla.

 

Imágenes de Arure, Lomo del Balo y El Puente,  a finales de los años 50.

Los caseríos y cultivos se extienden a ambas vertientes, mientras que por el centro corre el barranco. Poco a poco el valle se va haciendo más profundo y las montañas más escarpadas. Hacia la mitad del valle, en Casa de la Seda, confluye el barranco de Arure. A partir de aquí solamente está habitada y cultivada la vertiente occidental; la otra es casi inaccesible. En la Calera el valle se abre como un enorme abanico. Este triángulo está dividido en dos zonas muy fértiles: la banda de Borbalán, dominada por el risco de su nombre; y la banda de la Calera, con el altísimo risco de Quibracanillas (vulg. Qebracanilla). A unos 200 metros de la costa se levanta la Baja del Secreto (o del Consejo), donde, según la tradición, se fraguó la muerte del conde Hernán Peraza.

 2. Valle Gran Rey es un pueblo eminentemente agricultor. Aunque la costa es amplia y posee buenas playas, muy pocos de los que allí habitan son marineros de profesión. La mayor parte de los pescadores alternan las faenas del mar con el laboreo de sus pequeñas parcelas de terreno.

La tierra es fértil, sobre todo en la desembocadura del valle. Esta zona está casi en su totalidad sembrada de plátanos, que junto con el tomate constituyen los únicos productos de exportación. El resto de las tierras labrantías se extienden a lo largo del barranco, formando parcelas rectangulares que trepan por las faldas de las montañas hasta donde lo permite la existencia de agua. El agricultor ha aprovechado palmo a palmo el terreno disponible, teniendo a veces que acarrear la tierra desde los barrancos. Estos terrenos se dedican al cultivo de la papa, el maíz, la batata, el ajo, la cebolla y, en menor escala, el lino que al igual que la lana se teje en rústicos telares caseros. Debemos citar la gran abundancia de cañas bravas que pueblan el cauce del barranco. Su hoja se emplea como pasto, y los tallos para la confección de cestas. Cientos de palmeras se extienden a lo largo del valle. El agricultor aprovecha su hoja como pasto, y con el pirguan fabrica fuertes cestas. El dátil sirve de alimento a los cerdos. No son raras las guaraperas. El agua abunda mucho; brota casi toda del Risco de Guadá. En la zona costera existen además algunas norias.

 

El sector primario, conforma la actividad económica de la época.

Aún quedan muchas casas típicas, sobre todo en Guadá, la zona más rústica. Tienen forma rectangular y sus paredes son de piedra y barro. Generalmente constan de 3 habitaciones: la del centro es el comedor y las otras sirven de dormitorios. El techo forma dos vertientes cubiertas de teja acanalada, y a veces de una teja ancha denominada teja inglesa o de afuera. La teja va colocada sobre un cañizo formado por cañas bravas unidas entre sí. Todo va sostenido por vigas de madera. En el comedor está la alacena empotrada en la pared. En un rincón de esta habitación se coloca la talla con el agua para beber. Esta vasija de barro cocido se caracteriza por su enorme panza y su estrecho gollete.

Aunque el piso es generalmente de cemento, no es raro encontrar alguno de tierra aprisionada y cubierto de esteras de hoja de palma. El patio suele estar matacanado (adoquinado toscamente). En un extremo del patio y formando ángulo con la casa, está la cocina. Es una sencilla habitación con puerta al patio. En el suelo está el hogar (fogón) conformado por tres chíniques (piedras) sobre los que se coloca la vasija; colgada del techo se halla la tabla donde se ahuma el queso.

De las aves de corral sólo se cría la gallina, y en menor escala la paloma y el pato. El resto de aves domésticas se desconoce. Es de notar la total ausencia de caballos y mulos. Pero esta falta se suple con el asno, robusto y vigoroso. Tampoco existe el carro. El arado usado es el romano.

La alimentación del campesino es frugal y poco variada: queso, gofio de maíz, papas, batatas y pescado. Este último lo adquieren generalmente por el sistema de trueques de sus cosechas. El cerdo se sacrifica en otoño.

 

 
Foto del barranco con La Calera al fondo  La Calera  

3. Valle Gran Rey cuenta actualmente con cerca de 4.000 almas. Los primitivos núcleos de población se hallaban situados en la zona más alta del valle, es decir, en Guadá. Quizás esto se explica no sólo por la abundancia de agua, sino porque las mejores tierras, es decir, las de la parte baja, pertenecían al señorío de La Gomera. Topónimos como La Condesa y El Charco del Conde así lo atestiguan. El pueblo perteneció al viejo municipio de Arure hasta los años 30 [sic], en que Valle Gran Rey pasó a ser sede del ayuntamiento. Eclesiásticamente ha pertenecido hasta hace pocos años a la parroquia de Chipude.

Debido a la especial configuración del valle, las comunicaciones con el exterior siguen siendo precarias. Aunque hace unos 20 años que comenzó a construirse la carretera que unirá este pueblo con Vallehermoso, ésta aún no ha pasado de Arure. Los caminos son difíciles, y algunos como el de Chipude ni siquiera son aptos para caballerías. Prácticamente la única comunicación con el mundo exterior la tiene este pueblo por mar. Dos veces por semana una falúa hace la travesía entre Valle Gran Rey y San Sebastián. La Calera es el núcleo de población más importante. Allí están el ayuntamiento y el juzgado, el teléfono y el telégrafo. Es además la única parte del pueblo que posee luz eléctrica, aunque sólo unas horas durante la noche.

 

4. Ha sido frecuente el éxodo de individuos, e incluso familias enteras, en busca de mejores condiciones económicas, como el ocurrido hace poco hacia el sur de Tenerife. También está en boga la emigración a Venezuela al igual que la estuvo a Cuba a principios de siglo.

 

El Sancho II, correíllo frutero.

  (Foto tomada de ManoloRamos.es)

Correíllo La Palma

 

  

FUENTE: Navarro Correa, Manuel (2001): “El habla de Valle Gran Rey”. Ed. CUADERNOS DE DIALECTOLOGÍA de la Academia Canaria de la Lengua. Según trabajo presentado como tesina de licenciatura en la Facultad de Filosofía y Letras. Sección Filología Románica, de la Universidad de La Laguna, el 30 de septiembre de 1957.

 

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